Una hidratación adecuada es necesaria para mantener el volumen sanguíneo y la circulación, y para que los riñones regulen los desechos y los electrolitos. Sin embargo, esto no significa que haya que beber mucha agua indiscriminadamente para cuidar la salud renal. La cantidad adecuada varía según la función renal actual, el estado del corazón, los medicamentos que se toman, el clima y el nivel de actividad; algunos pacientes, por el contrario, necesitan restringir los líquidos.
Efectos de la hidratación en los riñones
Los riñones reciben sangre, filtran los desechos y regulan el volumen de líquidos, los electrolitos y el equilibrio ácido-base. Si disminuyen los líquidos corporales debido a diarrea, vómitos, fiebre alta, sudoración excesiva o una ingesta insuficiente, pueden reducirse el volumen sanguíneo circulante y la presión arterial. En ese caso, también disminuye el flujo sanguíneo hacia los riñones, lo que aumenta el riesgo de lesión renal aguda.
Beber agua por sí solo no permite tratar una enfermedad renal ni eliminar mejor todos los desechos. La perfusión renal no solo depende de la hidratación, sino también de la presión arterial, la función cardíaca, las hemorragias, las infecciones y los efectos de los medicamentos.
Situaciones que requieren especial atención a la deshidratación
- Permanecer mucho tiempo en un ambiente caluroso o sudar mucho al hacer ejercicio
- Tener vómitos, diarrea, fiebre alta o pérdida de apetito persistentes
- Ser una persona mayor que no siente bien la sed o tiene dificultades para beber agua por sí misma
- Usar diuréticos o tener un aumento del volumen de orina debido a una glucemia elevada
- Haber padecido anteriormente una enfermedad renal o una lesión renal aguda
En las personas mayores, la respuesta a la sed puede estar atenuada, por lo que es difícil basarse únicamente en ella para determinar la ingesta. Los familiares o cuidadores también deben observar el acceso a las bebidas, los cambios en la orina y síntomas como mareos, decaimiento y confusión.
¿Beber menos agua soluciona la micción frecuente?
Reducir el consumo de agua puede disminuir temporalmente el volumen de orina, pero no resuelve la causa de la micción frecuente. Una restricción excesiva puede causar deshidratación. Por otro lado, la cantidad de agua ingerida suele influir en el volumen de orina y la frecuencia de la micción, por lo que tampoco debe afirmarse que la micción frecuente casi no guarda relación con la ingesta de líquidos.
Si disminuye la capacidad de los riñones para concentrar la orina, puede producirse una gran cantidad de orina diluida o ser necesario orinar con frecuencia durante la noche. Esto puede ocurrir en algunos casos de enfermedad renal crónica, pero cuando la disminución de la función renal está avanzada, el volumen de orina puede reducirse. Por eso no es posible evaluar la función renal basándose únicamente en la frecuencia de la micción.
Otras causas de micción frecuente y nocturia
| Posible causa | Indicios que deben comprobarse conjuntamente |
|---|---|
| Mayor consumo de agua, cafeína o alcohol | Aumento de la micción después del consumo y volumen de orina relativamente elevado |
| Diabetes o glucemia elevada | Sed intensa, mucha orina, cambios de peso, fatiga |
| Infección urinaria | Dolor al orinar, urgencia urinaria, molestias en la parte baja del abdomen, fiebre |
| Vejiga hiperactiva | Necesidad repentina y difícil de contener de orinar, micciones frecuentes de pequeñas cantidades |
| Obstrucción de la salida urinaria, como hiperplasia prostática | Chorro de orina débil, sensación de vaciado incompleto, retraso al comenzar a orinar |
| Medicamentos como los diuréticos | Aumento de la orina relacionado con el horario de administración |
| Apnea del sueño o edema en las piernas | Ronquidos, somnolencia diurna, edema vespertino en las piernas y nocturia |
| Disminución de la capacidad renal para concentrar la orina | Persistencia de orina diluida, nocturia o gran volumen de orina |
Si los síntomas persisten, en lugar de reducir indiscriminadamente la ingesta, es útil registrar durante varios días la hora y el tipo de bebidas consumidas, la cantidad aproximada, las horas de micción, las micciones nocturnas y los síntomas acompañantes, y presentar esa información durante la consulta médica.
Principios para beber agua de acuerdo con mis necesidades
No existe una única cantidad de agua aplicable a todos los adultos sanos. El agua contenida en los alimentos y las bebidas distintas del agua también se incluyen en la ingesta total de líquidos. Las necesidades varían según la constitución corporal, el nivel de actividad, la temperatura, el embarazo o la lactancia, las enfermedades y los medicamentos.
Pueden seguirse los siguientes principios.
- Beba agua cuando tenga sed, pero si es una persona mayor o tiene una percepción reducida de la sed, compruebe su estado de hidratación a intervalos regulares.
- Si las pérdidas aumentan debido al calor, el ejercicio, la fiebre, la diarrea o los vómitos, reponga los líquidos con más atención de lo habitual.
- En lugar de obligarse a beber mucha agua de una sola vez, distribúyala durante las horas en que esté despierto.
- Utilice el color de la orina solo como indicador orientativo. En general, un color amarillo claro sugiere que el estado de hidratación puede ser adecuado, pero las vitaminas, los medicamentos, los alimentos y las enfermedades también pueden modificarlo.
- Si el personal sanitario le ha indicado que restrinja los líquidos, no cambie la cantidad ingerida basándose únicamente en la sed o el color de la orina.
¿Es obligatorio beber agua antes de acostarse?
No todas las personas necesitan beber un vaso de agua antes de acostarse. Si hay nocturia, el hábito de beber una gran cantidad justo antes de dormir puede alterar el sueño y aumentar el riesgo de caídas. Es razonable distribuir de manera uniforme la ingesta de líquidos durante el día y ajustarla por la noche según la sed y las indicaciones del personal sanitario.
Antes y después del ejercicio, deben reponerse los líquidos en función de la temperatura, la duración y la intensidad del ejercicio y la pérdida de sudor. Beber agua antes de comer también es solo un hábito opcional, no una regla obligatoria para proteger los riñones.