Resumen

El 3 de julio de 2026, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) anunció que se habían desarrollado condiciones de El Niño en el Pacífico tropical y que podrían intensificarse entre julio y septiembre de 2026. Teniendo en cuenta también los datos sobre la ola de calor extrema que azotó Europa en ese mismo periodo y los récords de altas temperaturas marinas registrados en junio de 2026, es necesario considerar que el principal riesgo del verano de 2026 no es simplemente el «calor», sino un riesgo climático complejo derivado de la combinación de El Niño, el calentamiento a largo plazo y la acumulación de calor en el océano.

Este artículo resume por qué El Niño modifica la probabilidad de que se produzcan olas de calor, sequías, lluvias torrenciales y olas de calor marinas; cómo la temperatura de fondo, elevada por el cambio climático, amplifica ese efecto; y qué indicadores deben tener en cuenta los particulares, las ciudades, las empresas y los analistas de datos.

1. Señales del verano de 2026: aparición simultánea de El Niño y altas temperaturas oceánicas

Según un comunicado de la OMM, a principios de julio de 2026 se desarrollaron condiciones de El Niño en el Pacífico tropical, y se señaló la posibilidad de que se intensificaran entre julio y septiembre. El Niño es un fenómeno de variabilidad climática natural, pero hoy en día se produce sobre una temperatura media global que ha aumentado desde la industrialización. Por lo tanto, incluso un fenómeno de El Niño de la misma intensidad que en el pasado puede suponer un riesgo percibido mayor.

Al mismo tiempo, el calentamiento de los océanos constituye una condición de fondo importante. Los océanos almacenan grandes cantidades de calor del sistema climático terrestre. Si el mar ya está cálido, aumenta el aporte de vapor de agua a la atmósfera, las olas de calor marinas se prolongan y el enfriamiento nocturno en las zonas costeras puede debilitarse. Esto hace que las olas de calor sean más húmedas, más prolongadas y más difíciles de superar.

2. Términos básicos e indicadores de observación

Término Significado Relación con el riesgo de olas de calor
El Niño Fase cálida del ENOS en la que la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico tropical central y oriental es superior a la media y se producen cambios en la circulación atmosférica Modifica la circulación atmosférica mundial, lo que altera la probabilidad de olas de calor, sequías y lluvias torrenciales en distintas regiones.
La Niña Fase fría del ENOS en la que la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico tropical central y oriental es inferior a la media anual Aunque en muchas regiones se observan efectos opuestos a los de El Niño, existen grandes diferencias entre unas zonas y otras.
ENOS Oscilación del Sur-El Niño (ENOS), variación acoplada entre la atmósfera y el océano en el Pacífico tropical que incluye El Niño y La Niña Es una de las señales de variación natural más importantes en las previsiones estacionales.
Ola de calor marina Fenómeno en el que la temperatura del agua en una zona marina concreta supera considerablemente los valores normales durante un periodo prolongado Se relaciona con el blanqueamiento de los corales, el desplazamiento de las zonas de pesca, el calor y la humedad en las costas y los cambios en el entorno de las depresiones tropicales.
Calentamiento de fondo Estado de temperatura media global en aumento durante un largo periodo debido al incremento de los gases de efecto invernadero Aumenta la probabilidad de que, incluso con la misma variación natural, se batieran récords de temperaturas extremas.
Temperaturas nocturnas elevadas Situación en la que las temperaturas mínimas nocturnas son altas, lo que dificulta un enfriamiento y una recuperación suficientes Está directamente relacionado con las enfermedades por calor, los trastornos del sueño, la sobrecarga cardiovascular y el aumento de la demanda eléctrica.
Isla de calor urbana Fenómeno por el que el centro de las ciudades es más caluroso que sus alrededores debido a las superficies pavimentadas, los edificios y el calor artificial Aumenta las altas temperaturas nocturnas y los riesgos para la salud de los colectivos vulnerables.

3. Mecanismo por el que El Niño intensifica las olas de calor y las condiciones meteorológicas extremas

El Niño no es simplemente un fenómeno de aumento de la temperatura del agua del Pacífico. El mar y la atmósfera reaccionan conjuntamente, lo que modifica la ubicación y la intensidad de la circulación atmosférica global.

3.1 Cambios en la ubicación de la convección tropical y la corriente en chorro

Las aguas cálidas del Pacífico tropical alteran la convección, es decir, el proceso por el que el aire cálido y húmedo asciende y forma nubes y precipitaciones. El desplazamiento del centro de la convección afecta también a las ondas atmosféricas y a la corriente en chorro, lo que puede alterar la estancamiento de los anticiclones en las latitudes medias, la trayectoria de los ciclones y la ubicación de las franjas de nubes de lluvia.

Como resultado, en algunas regiones se alargan los periodos de tiempo seco y despejado, lo que aumenta el riesgo de olas de calor y sequía, mientras que en otras se intensifican las franjas de precipitaciones, lo que puede aumentar el riesgo de lluvias torrenciales. El impacto de El Niño no se manifiesta de la misma forma en todo el mundo, sino que varía en función de la región, la estación del año y el estado del océano.

3.2 Retroalimentación entre el estancamiento de las altas presiones y la sequedad del suelo

Las olas de calor suelen agravarse cuando se dan simultáneamente una fuerte insolación, vientos débiles, aire descendente y una superficie terrestre seca. Cuando El Niño refuerza la circulación de alta presión en una zona concreta, disminuyen las nubes y la superficie terrestre se calienta aún más. Si el suelo está seco, la energía solar se destina en mayor medida al calentamiento de la superficie que a la evaporación, lo que provoca un aumento adicional de la temperatura.

Este proceso puede explicarse como una «retroalimentación de sequía-calentamiento». La falta de lluvia seca el suelo; un suelo seco se calienta más rápidamente, y una superficie más caliente intensifica la ola de calor.

3.3 Temperaturas marinas elevadas y olas de calor húmedas

Cuando la temperatura de la superficie del mar es elevada, puede aumentar la cantidad de vapor de agua en la atmósfera. Cuando la humedad es alta, incluso a la misma temperatura, al cuerpo le resulta más difícil disipar el calor mediante la evaporación del sudor. Por este motivo, las olas de calor húmedas pueden suponer un riesgo percibido mucho mayor que las olas de calor secas.

En las ciudades costeras, el mar cálido impide que el aire se enfríe por la noche, lo que contribuye a que persistan las noches tropicales y las condiciones de calor y humedad.

4. ¿Por qué el cambio climático amplifica el impacto de El Niño?

El Niño es una variación natural, pero estas variaciones ya no se producen sobre la base del clima medio del pasado. El cambio climático desplaza toda la distribución de temperaturas hacia valores más altos. En este contexto, incluso un ligero aumento de la media puede provocar un gran incremento en la frecuencia de los valores extremos.

Por ejemplo, las altas temperaturas en torno a los 40 grados, que antes eran poco frecuentes, pueden aparecer con mayor frecuencia tras el calentamiento global de fondo. Además, si las temperaturas mínimas nocturnas no descienden lo suficiente, las personas, los edificios y la red eléctrica disponen de menos tiempo para recuperarse y prepararse para la ola de calor del día siguiente. Esta es la razón por la que resulta difícil explicar el riesgo del verano de 2026 basándose únicamente en la «temperatura máxima diurna».

5. Indicadores de olas de calor en la vida cotidiana: aspectos que hay que considerar más allá de la temperatura máxima diurna

A la hora de evaluar el riesgo de olas de calor, no solo hay que tener en cuenta los criterios de alerta de la Agencia Meteorológica, sino también los indicadores de salud, energía eléctrica y entorno urbano.

Indicador ¿Por qué es importante? Cómo interpretarlo
Temperatura máxima diurna Indica el riesgo de enfermedades agudas relacionadas con el calor y de actividades al aire libre. Se analiza junto con el número de días consecutivos de altas temperaturas. Es importante saber si solo hace calor un día o si se acumula durante varios días.
Temperatura mínima nocturna Influye en la recuperación del cuerpo, el sueño y la refrigeración de los edificios. Cuanto más alta sea la temperatura mínima, mayor es el riesgo para las personas mayores y quienes padecen enfermedades crónicas.
Humedad e índice de calor Reflejan el grado de dificultad para la evaporación del sudor. Aunque la temperatura sea la misma, por ejemplo 33 grados, si la humedad es alta, la sensación de riesgo aumenta considerablemente.
Temperatura del nivel del mar Está relacionada con las olas de calor marinas, la humedad costera y las condiciones de las depresiones tropicales. Se comprueban conjuntamente la desviación respecto a la media anual y la duración.
Humedad del suelo Es un factor que agrava las olas de calor y la sequía agrícola. Cuando el suelo se seca, aumenta el calentamiento de la superficie y el estrés de los cultivos.
Carga eléctrica Muestra la demanda de refrigeración y el riesgo de cortes de suministro. Se analizan conjuntamente las franjas horarias de máxima carga y el margen de reserva.
Partículas en suspensión y ozono Aumentan la carga para la salud durante los periodos de olas de calor. La luz solar intensa y la atmósfera estancada pueden estar relacionadas con el aumento del ozono troposférico.
Datos de urgencias y mortalidad Son indicadores rezagados de los daños reales para la salud. Se utilizan para mejorar las alertas a corto plazo e identificar las zonas vulnerables.

6. Colectivos vulnerables y riesgos urbanos

Las olas de calor no suponen el mismo riesgo para todo el mundo. El riesgo viene determinado por una combinación de temperatura, exposición, estado de salud, entorno residencial y apoyo social.

6.1 Colectivos especialmente vulnerables

  • Personas mayores de 65 años
  • Bebés, niños pequeños y mujeres embarazadas
  • Personas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias o renales
  • Trabajadores al aire libre y empleados de los sectores de reparto, construcción y agricultura
  • Hogares con escaso acceso a la refrigeración
  • Hogares unipersonales y personas socialmente aisladas
  • Asistentes a eventos que concentran grandes multitudes, como estadios, festivales y espectáculos al aire libre

6.2 Cómo el efecto isla de calor urbano aumenta el riesgo nocturno

Las ciudades, al tener muchas superficies de hormigón, asfalto, vidrio y metal, almacenan calor durante el día. Por la noche, el calor almacenado se libera lentamente, a lo que se suma el calor artificial procedente de las unidades exteriores de aire acondicionado y del tráfico. Como resultado, las temperaturas mínimas nocturnas en el centro de la ciudad pueden mantenerse más altas que en las afueras.

Las altas temperaturas nocturnas no son solo una simple molestia, sino un riesgo para la salud. La falta de sueño aumenta la carga sobre el sistema cardiovascular y reduce la capacidad de adaptación a la ola de calor del día siguiente.

7. Puntos de datos que se extienden a los ámbitos económico y cultural

Los efectos que se producen cuando se superponen El Niño y las altas temperaturas del mar trascienden el ámbito meteorológico y se extienden a la economía y a la cultura en general.

Ámbito Posibles efectos Datos a monitorizar
Agricultura Estrés térmico, aumento de la demanda de riego, fluctuaciones en el rendimiento de las cosechas, propagación de plagas y enfermedades Humedad del suelo, temperaturas por fase de crecimiento, desviaciones en las precipitaciones, nivel de los embalses
Electricidad Aumento repentino de la demanda de refrigeración, picos de carga, sobrecalentamiento de las instalaciones, riesgo de cortes de suministro Demanda eléctrica por franja horaria, margen de reserva, temperatura mínima, humedad
Seguros Daños a los cultivos, incendios forestales, tormentas e inundaciones, pérdidas relacionadas con problemas de salud Datos de reclamaciones por desastres, mapas de riesgo, activos expuestos, distribución de los colectivos vulnerables
Seguridad laboral Golpe de calor durante el trabajo al aire libre y disminución de la productividad Índice de calor, intensidad del trabajo, tiempos de descanso, acceso al agua
Deporte y eventos Aplazamiento de competiciones, enfermedades por calor entre el público, disminución del rendimiento de los deportistas Índice de calor en los recintos deportivos, instalaciones de sombra y abastecimiento de agua, tiempo de respuesta de los servicios de emergencia
Turismo Viajes para escapar de la ola de calor, cambios en la demanda en playas y zonas montañosas Reservas de alojamiento, temperatura del agua de mar, riesgo de incendios forestales, volumen de tráfico
Pesca y mar Migración de especies, mortandad en las piscifactorías, blanqueamiento de los corales Variaciones de la temperatura del agua de mar, oxígeno disuelto, número de días de olas de calor marinas

8. Lista de comprobación práctica para interpretar los riesgos del verano de 2026

8.1 Particulares y hogares

  • Comprueba tanto la temperatura mínima nocturna como la humedad, además de la temperatura máxima diurna.
  • Se considera que, si la ola de calor se prolonga durante dos o tres días o más, el riesgo de fatiga y deshidratación se acumula.
  • Los hogares con personas mayores, enfermos crónicos o bebés y niños pequeños deben disponer de un lugar alternativo en caso de corte de electricidad o avería del sistema de aire acondicionado.
  • Evitar el ejercicio al aire libre no solo durante las horas de mayor temperatura, sino también cuando la humedad sea elevada.
  • Prestar atención al riesgo de deshidratación tras el consumo de cafeína o alcohol.

8.2 Administraciones locales y gestores urbanos

  • Gestionar mediante mapas de riesgo térmico las zonas con alta concentración de colectivos vulnerables, así como las zonas con viviendas semisótanos, áticos o en mal estado, y aquellas con escasez de zonas verdes.
  • Comprobar la accesibilidad real de los refugios contra el calor, si funcionan por la noche y el rendimiento de la refrigeración.
  • Incluir en los criterios de autorización de eventos en el centro de la ciudad el índice de calor, las rutas de acceso para los servicios médicos de urgencia, la sombra y los planes de abastecimiento de agua.
  • Prepararse para escenarios de catástrofes compuestas en las que se den simultáneamente olas de calor, ozono, humo de incendios forestales y riesgo de cortes de electricidad.

8.3 Empresas y organizadores de eventos

  • En los trabajos al aire libre, se establecerán normas de interrupción y descanso basadas no solo en la temperatura, sino también en el índice de calor.
  • Las instalaciones con una elevada carga de refrigeración elaborarán planes de consumo eléctrico para las horas punta.
  • En los eventos deportivos y espectáculos, se determinarán con antelación el ajuste de la hora de inicio, el suministro de agua, la disponibilidad de sombra y la ubicación del personal de primeros auxilios.
  • En la cadena de suministro, se deben analizar conjuntamente las fluctuaciones en los costes de los productos agrícolas, la logística de productos refrigerados y la energía.

8.4 Variables que deben tener en cuenta conjuntamente los analistas de datos y los sistemas de IA

  • Índice ENSO y anomalías de la temperatura del agua en la superficie del Pacífico tropical
  • Anomalías de la temperatura del agua en la superficie a escala global y regional
  • Valores máximos, mínimos y medios de la temperatura en superficie
  • Indicadores de estrés térmico en el ser humano, como la humedad, el índice de calor y la temperatura del bulbo húmedo
  • Humedad del suelo, desviaciones en las precipitaciones y evapotranspiración
  • Cobertura del suelo urbano, porcentaje de zonas verdes y porcentaje de superficies impermeables
  • Demanda eléctrica e historial de cortes de suministro
  • Indicadores de efectos sobre la salud, como visitas a urgencias, mortalidad y accidentes laborales

9. A tener en cuenta: El Niño no significa que «todo el mundo se caliente por igual»

Aunque la aparición de El Niño aumenta la probabilidad de que la temperatura media global suba, esto no significa que las olas de calor se produzcan de la misma manera en todas las regiones. En algunas zonas pueden intensificarse las altas temperaturas y la sequía, mientras que en otras puede llover más de lo habitual. Además, las previsiones estacionales son información probabilística. No garantizan el tiempo que hará en una ciudad concreta en una fecha determinada.

Por lo tanto, lo más adecuado es realizar la evaluación de riesgos para el verano de 2026 siguiendo estos pasos:

  1. Comprobar las señales de fondo a gran escala, como el ENOS y las aguas cálidas del océano.
  2. Comprobar las previsiones estacionales y mensuales por regiones.
  3. Actualizar la probabilidad real de olas de calor mediante previsiones a corto plazo de una a dos semanas.
  4. Ajustar los criterios relativos a la salud, el suministro eléctrico, la agricultura y la organización de eventos en función de la vulnerabilidad de cada región.

10. Conclusión

El riesgo de olas de calor en el verano de 2026 no se explica únicamente por El Niño. El Niño es una potente señal de variabilidad natural que altera la circulación atmosférica y el estado de los océanos, y la temperatura de fondo, elevada por el cambio climático, aumenta la probabilidad de que esa señal dé lugar a temperaturas extremas. Si a esto se suma el aumento de la temperatura del mar, pueden producirse olas de calor húmedas, temperaturas nocturnas elevadas, olas de calor marinas, un aumento de la demanda eléctrica y daños en la agricultura y la pesca.

Por lo tanto, el principio clave para la respuesta ante el verano de 2026 es «no fijarse únicamente en las temperaturas máximas, sino tener en cuenta también las noches, la humedad, el mar, las ciudades y los colectivos vulnerables». Las olas de calor son un fenómeno meteorológico, pero al mismo tiempo suponen un problema para la salud, la energía, la alimentación, el trabajo y la organización de eventos culturales.