Las olas de calor no son simplemente un fenómeno que aumenta las molestias durante el verano. Son una variable económica y social que cambia las horas y los lugares en los que se desplazan las personas, las formas de consumo, los calendarios de eventos e incluso los costes operativos de los edificios. En particular, puede ampliarse la brecha entre las grandes instalaciones interiores bien climatizadas y las zonas comerciales al aire libre expuestas directamente al calor.
Por qué las olas de calor cambian el mapa comercial
El análisis tradicional de las zonas comerciales concede importancia al flujo peatonal, la accesibilidad del transporte, la demanda del área circundante y la composición de los establecimientos. Cuando las olas de calor se vuelven frecuentes, se añade otra condición: con qué seguridad y comodidad se puede permanecer en un lugar evitando el calor.
Las instalaciones como los grandes centros comerciales o los grandes almacenes, que permiten comer, comprar y disfrutar de actividades culturales en un único espacio climatizado, se convierten en destinos durante las olas de calor. Los visitantes pueden reducir el número de desplazamientos y la exposición al exterior, mientras que los operadores tienen la posibilidad de prolongar el tiempo de permanencia. Esto puede describirse como un fortalecimiento del consumo basado en la permanencia.
En cambio, los mercados tradicionales, los comercios a cielo abierto, los destinos turísticos al aire libre y las zonas comerciales centradas en los desplazamientos a pie afrontan las siguientes cargas.
- El tránsito peatonal y la duración de las visitas al mediodía pueden disminuir.
- Pueden aumentar los costes de refrigeración y almacenamiento de los alimentos frescos, así como el riesgo de desecharlos.
- Aumenta la exposición al calor de comerciantes y trabajadores de reparto.
- Se requieren recursos para instalar toldos, aparatos de climatización, aislamiento y sistemas de ventilación.
- Si la demanda se desplaza a la noche, es necesario modificar el horario comercial y la asignación de personal.
Por tanto, la competitividad de una zona comercial durante las olas de calor no debe evaluarse simplemente en función de si dispone o no de aparatos de climatización, sino según su capacidad integral de adaptación al calor, incluidos los recorridos de acceso, la sombra, la ventilación, las zonas de descanso, el agua potable y la actividad nocturna.
La nueva brecha creada por la climatización
Las instalaciones de climatización protegen a los visitantes, pero aumentan el consumo eléctrico y los costes operativos. A las grandes instalaciones con capital y capacidad de gestión de edificios les resulta más fácil invertir en equipamiento, mientras que los pequeños establecimientos o los mercados abiertos tienen dificultades para responder al mismo nivel. Si las olas de calor se prolongan, estas diferencias pueden traducirse en brechas en el número de clientes y las ventas.
Además, aunque los establecimientos comerciales climatizados se conviertan en refugios informales frente al calor para la comunidad, su naturaleza es distinta de la de los espacios públicos climatizados que cualquiera puede utilizar libremente. Los gobiernos locales y las comunidades deben ofrecer espacios climatizados accesibles, como bibliotecas, centros vecinales y refugios públicos, sin depender únicamente de los establecimientos comerciales.
El aumento de la demanda de reparto es otro efecto de las olas de calor sobre la movilidad
Cuando suben las temperaturas, los consumidores pueden optar por recibir alimentos o artículos de uso diario en lugar de salir. Esto no significa tanto que el consumo haya desaparecido como que el desplazamiento del consumidor ha sido sustituido por el desplazamiento del trabajador de reparto.
Este cambio aumenta la comodidad, pero conlleva los siguientes problemas.
- Exposición de los trabajadores de reparto al calor de la superficie de las carreteras y a la luz solar directa
- Limitación de la disipación del calor corporal por el uso de cascos y equipos de protección
- Costes de embalaje y entrega para mantener los alimentos a una temperatura adecuada
- Concentración de pedidos durante las horas de calor extremo y retrasos en las entregas
- Aumento del uso de envases desechables y refrigerantes
Las empresas no deben limitarse a observar el volumen de pedidos, sino analizar también los pedidos por franja horaria, la temperatura percibida, la duración de las entregas, el descanso de los trabajadores y los indicadores de accidentes. Durante las horas de calor extremo también pueden considerarse medidas de seguridad como ajustar los intervalos entre entregas, proporcionar descansos, garantizar agua potable y limitar los pedidos.
Cómo deben interpretarse las cifras de ventas e instalaciones presentadas
Las noticias relacionadas con las olas de calor suelen presentar tasas de aumento del número de visitantes y de las ventas de alimentos y bebidas de determinados grandes almacenes, porcentajes de instalaciones de climatización en mercados tradicionales y tasas de crecimiento de las ventas mediante reparto en tiendas de conveniencia. Sin embargo, las cifras de una empresa concreta o de un periodo breve no deben interpretarse de inmediato como una tendencia nacional.
| Elemento que debe comprobarse | Información necesaria | Problema que surge si no se comprueba |
|---|---|---|
| Periodo de comparación | Si se compara con el mismo periodo del año anterior o con la semana inmediatamente anterior | Los efectos estacionales y de los días festivos pueden confundirse con los efectos de la ola de calor |
| Alcance del indicador | Si corresponde a un establecimiento, a algunos establecimientos o a establecimientos de todo el país | Un caso puede extrapolarse como un cambio de todo el mercado |
| Criterio de ventas | Si se refiere al importe de los pedidos, al importe pagado o al volumen de ventas | Resulta difícil distinguir entre el aumento de precios y el crecimiento real de la demanda |
| Definición de las instalaciones | Si se refiere a aparatos de climatización individuales, climatización compartida o refugios climatizados | La tasa de disponibilidad de instalaciones de climatización puede calcularse de forma diferente |
| Condiciones meteorológicas | Temperatura máxima, temperatura media, humedad y número de días con avisos por ola de calor | Resulta difícil distinguirlo del simple efecto de la temporada alta de verano |
En los datos presentados, las cifras de 15~20%, 29% y al menos 200% no incluyen información sobre la entidad responsable del estudio original, el periodo, la muestra ni los criterios de cálculo. Por tanto, este texto no las utiliza como estadísticas nacionales confirmadas. Para citar estas cifras, primero deben comprobarse su definición y el periodo de comparación en declaraciones empresariales, estudios gubernamentales o los datos originales.
¿No debe utilizarse un ventilador cuando la temperatura es de 40 grados o más?
Un ventilador no es un aparato que enfríe el aire circundante. Aumenta el flujo de aire y favorece la evaporación del sudor y la liberación de calor de la piel. Sin embargo, si la temperatura del aire es muy superior a la de la piel o si la humedad es tan alta que el sudor no se evapora bien, el efecto refrigerante disminuye y el cuerpo puede recibir más calor del aire caliente.
La WHO y diversas instituciones sanitarias recomiendan no depender únicamente de los ventiladores en interiores extremadamente calurosos. Sin embargo, la cifra de 40°C no debe entenderse como un límite absoluto aplicable a todos los entornos y a todas las personas. El riesgo real varía no solo según la temperatura, sino también en función de la humedad, el flujo de aire, la luz solar, el nivel de actividad, la edad, los medicamentos que se tomen y las enfermedades subyacentes.
Cuando la temperatura es extremadamente alta, deben adoptarse las siguientes medidas.
- Trasladarse a un espacio con aire acondicionado o a un espacio público climatizado.
- Ducharse con agua fresca o humedecer la piel y utilizar, entre otras cosas, toallas frías y mojadas.
- Bloquear la luz solar directa y reducir la actividad física innecesaria.
- Aunque se utilice un ventilador, comprobar la temperatura interior y el estado físico, y combinarlo con otros métodos de enfriamiento.
- Si aparecen mareos, dolor de cabeza, náuseas, sed intensa o calambres musculares, alejarse inmediatamente del calor y pedir ayuda.
La confusión, los desmayos, las convulsiones y una temperatura corporal muy elevada pueden ser señales de un golpe de calor. En ese caso, debe contactarse sin demora con un servicio médico de urgencias mientras se enfría el cuerpo por cualquier medio posible.