El cáncer de páncreas es un cáncer que puede detectarse tarde porque casi no presenta síntomas iniciales y el páncreas está situado en lo profundo del abdomen. Sin embargo, la expresión habitual de «asesino silencioso» no significa que toda indigestión o dolor de espalda deba interpretarse como una señal terminal de cáncer de páncreas.
La clave es considerar en conjunto la combinación y persistencia de los síntomas, los cambios respecto a lo habitual y los factores de riesgo personales. En el cáncer de páncreas no existe una única «ventana de oportunidad» definida en minutos, como ocurre con el infarto de miocardio. En cambio, es importante no retrasar las pruebas cuando aparecen síntomas sospechosos y, tras el diagnóstico, evaluar rápidamente la posibilidad de resección y el orden del tratamiento.
Por qué el cáncer de páncreas se detecta tarde
El páncreas es un órgano alargado situado detrás del estómago, encargado tanto de la función exocrina, que produce enzimas digestivas, como de la función endocrina, que secreta hormonas como la insulina. La mayoría de los cánceres de páncreas son adenocarcinomas ductales pancreáticos que se originan en los conductos por los que pasan las enzimas digestivas.
Los tumores iniciales pueden no causar síntomas claros. Incluso cuando aparecen, coinciden con problemas comunes como indigestión, pérdida de apetito o dolor abdominal. Además, alrededor del páncreas se encuentran las vías biliares y vasos sanguíneos importantes, por lo que la ubicación del tumor y la extensión de la invasión influyen considerablemente en la posibilidad de operar.
«Qué porcentaje exacto de pacientes puede someterse a cirugía» o «cuál es el porcentaje de supervivencia» varía según el país, el año del diagnóstico, el estadio, el tipo de cáncer y el método estadístico. No se debe aplicar una única cifra antigua a todos los pacientes. El equipo médico tratante evalúa el pronóstico individual basándose en la posibilidad de resección observada mediante pruebas de imagen, la presencia de metástasis, la respuesta al tratamiento y el estado general, entre otros factores.
5 señales que no deben pasarse por alto
Los siguientes síntomas pueden aparecer en el cáncer de páncreas, pero todos son inespecíficos. La presencia de uno no significa de inmediato que haya cáncer y, a la inversa, la ausencia de síntomas tampoco permite descartar por completo el cáncer de páncreas.
1. Ictericia y cambios en el color de la orina y las heces
Si un tumor en la cabeza del páncreas bloquea las vías biliares, puede acumularse bilirrubina y hacer que la esclerótica de los ojos y la piel se vuelvan amarillas. También pueden aparecer conjuntamente los siguientes cambios:
- Orina oscura como el té o la cola
- Heces claras, grises o de un color parecido al de la arcilla
- Picor generalizado
- Pérdida de apetito y náuseas
La ictericia también puede deberse a diversas causas, como cálculos biliares, hepatitis o lesión hepática inducida por medicamentos. Sin embargo, una ictericia de nueva aparición no es un síntoma cuya investigación deba posponerse.
2. Pérdida de peso involuntaria y pérdida de apetito
Si el peso sigue disminuyendo y también se pierde el apetito sin haber cambiado la dieta ni el ejercicio, es necesario recibir atención médica. La causa puede ser un cambio metabólico debido al cáncer, una menor ingesta o una absorción deficiente de nutrientes por falta de enzimas pancreáticas.
No existe un criterio fijo según el cual perder cierta cantidad de kg durante un periodo determinado signifique tener cáncer de páncreas. Es más importante determinar si continúa una pérdida difícil de explicar en comparación con el peso habitual.
3. Dolor persistente en la parte superior del abdomen o dolor que se irradia a la espalda
El dolor del cáncer de páncreas puede comenzar en la parte superior del abdomen y extenderse a la espalda. Algunas personas sienten más molestias después de comer o al acostarse, pero no es posible distinguir el cáncer únicamente por este patrón.
Los cálculos biliares, las úlceras gástricas, la pancreatitis y los trastornos lumbares también causan dolores similares. Si el dolor se repite o empeora y se acompaña de pérdida de peso, ictericia o vómitos, se debe agilizar la evaluación.
4. Diabetes de nueva aparición o empeoramiento repentino de la glucemia
Las enfermedades pancreáticas pueden afectar a la secreción de insulina y al metabolismo. Especialmente si la diabetes aparece en la mediana edad o en la vejez sin un motivo claro, o si una glucemia que se mantenía estable empeora de repente junto con una pérdida de peso, se debe informar al médico de estos cambios.
Sin embargo, la mayoría de los nuevos diagnósticos de diabetes no se deben al cáncer de páncreas. En lugar de repetir una CT basándose únicamente en la diabetes, deben evaluarse conjuntamente la edad, los cambios de peso, los antecedentes familiares, los síntomas abdominales y los resultados de las pruebas.
5. Cambios en las deposiciones, como indigestión y esteatorrea
Si no se secretan suficientes enzimas pancreáticas o estas no pueden fluir hacia el intestino, puede dificultarse la digestión de las grasas. Si persisten los siguientes cambios, conviene describirlos de manera concreta durante la consulta:
- Distensión abdominal y náuseas recurrentes
- Heces grasientas, que flotan en el agua o son difíciles de limpiar
- Heces con un olor muy intenso
- Diarrea o deposiciones frecuentes
- Molestias después de comer y saciedad precoz
La dispepsia funcional común y el síndrome del intestino irritable son causas mucho más frecuentes. Que los síntomas persistan durante mucho tiempo o aparezcan junto con ictericia y pérdida de peso es una pista importante para diferenciarlos.
Cuándo actuar según los síntomas
En el cáncer de páncreas no existe una ventana de oportunidad medida en unidades de tiempo que se aplique por igual a todas las personas. Los siguientes criterios no son reglas para confirmar el cáncer, sino principios de seguridad para decidir cuándo ponerse en contacto con una institución médica.
| Situación | Actuación recomendada |
|---|---|
| Los ojos o la piel se vuelven amarillos de forma reciente y la orina se oscurece o las heces se aclaran | Contactar con una institución médica ese mismo día o lo antes posible para recibir una evaluación. |
| Dolor intenso en la parte superior del abdomen, vómitos repetidos, fiebre, alteración de la conciencia o deshidratación | Buscar ayuda médica de inmediato, ya que puede ser necesaria una evaluación de urgencia. |
| Pérdida de peso difícil de explicar y dolor abdominal o de espalda persistente | No esperar hasta la revisión médica periódica y programar una consulta en un futuro próximo. |
| Diabetes de nueva aparición o empeoramiento de la glucemia acompañado de pérdida de peso y síntomas abdominales | Informar de los síntomas acompañantes durante la consulta de diabetes y preguntar si es necesaria una evaluación adicional. |
| Indigestión leve que aparece solo temporalmente | Observar la evolución, pero recibir atención médica si persiste, empeora o aparecen otros síntomas de alarma. |
El dolor torácico repentino, la dificultad para respirar, la parálisis de un lado del cuerpo o el habla arrastrada no son señales típicas del cáncer de páncreas, pero pueden deberse, respectivamente, a una enfermedad cardíaca o a un accidente cerebrovascular, por lo que requieren una respuesta de emergencia inmediata.
Limitaciones de las revisiones médicas y las pruebas del cáncer de páncreas
Si la ecografía abdominal es normal, ¿está todo bien?
La ecografía abdominal es útil para examinar el hígado, la vesícula biliar y las vías biliares, entre otros órganos, pero puede que no permita ver con claridad todo el páncreas debido a los gases intestinales, la constitución corporal y la ubicación profunda del páncreas. Por tanto, el hecho de que una ecografía haya sido normal no permite descartar por completo el cáncer de páncreas en una persona con síntomas.
¿Se debe realizar una CT cada año aunque no haya síntomas?
Por lo general, no se recomienda realizar pruebas periódicas de detección del cáncer de páncreas en adultos asintomáticos con un riesgo medio. La CT implica exposición a radiación y la posibilidad de efectos adversos del medio de contraste; además, puede detectar anomalías incidentales sin importancia clínica que conduzcan a pruebas o procedimientos adicionales innecesarios.
Recomendar de manera uniforme «una CT al año» sin evaluar los síntomas ni el nivel de riesgo no es una estrategia de detección basada en la evidencia. El equipo médico debe decidir qué pruebas son necesarias basándose en los síntomas, la exploración física, los análisis de sangre y el riesgo individual.
¿Puede detectarse precozmente con el marcador tumoral CA 19-9?
El CA 19-9 puede estar elevado en algunos pacientes con cáncer de páncreas, pero puede ser normal en el cáncer temprano y también aumentar debido a una obstrucción de las vías biliares o a enfermedades benignas. Algunas personas no producen una cantidad suficiente de este marcador debido a características genéticas. Por tanto, no puede utilizarse por sí solo como prueba de detección en la población general ni como prueba diagnóstica definitiva, y se emplea como complemento para seguir la respuesta al tratamiento después del diagnóstico.