Que aparezca una llaga en la boca no significa que, en la mayoría de los casos, se trate de cáncer oral. Las aftas comunes o las heridas traumáticas suelen mejorar espontáneamente, pero las lesiones que no se curan durante cierto tiempo o que aumentan progresivamente de tamaño requieren una evaluación médica. En particular, el cáncer oral puede no causar un dolor evidente en sus primeras etapas, por lo que es importante observar la duración y el patrón de los cambios más que la intensidad de los síntomas.
Este artículo no es un recurso para autodiagnosticarse. Si presenta una lesión persistente, sangrado, dificultad para tragar o un bulto en el cuello, debe someterse a una evaluación médica.
Qué es el cáncer oral
El cáncer oral es un tumor maligno que aparece en los labios y los tejidos del interior de la boca. La mayoría de los cánceres orales son carcinomas de células escamosas, que se originan en las células escamosas que forman la mucosa.
Principales zonas incluidas en la cavidad oral
- Parte interior de los labios y mucosa de las mejillas
- Aproximadamente los dos tercios anteriores de la lengua
- Suelo de la boca, debajo de la lengua
- Encías superiores e inferiores y mucosa alveolar
- Paladar duro
- Zona del trígono retromolar, detrás de las muelas del juicio
La base de la lengua, las amígdalas y el paladar blando pertenecen generalmente a la orofaringe, no a la cavidad oral. Por lo tanto, el cáncer de amígdalas y el cáncer de la base de la lengua se clasifican como cáncer orofaríngeo y no como cáncer oral. El cáncer de las glándulas salivales también puede detectarse dentro de la boca según el lugar donde se origine, pero se considera un grupo de tumores independiente.
Diferencias entre la estomatitis y las lesiones sospechosas de cáncer oral
No es posible distinguir perfectamente una estomatitis benigna de un cáncer solo por su apariencia. La siguiente tabla ofrece criterios orientativos para determinar la necesidad de atención médica; el diagnóstico definitivo se realiza mediante la exploración clínica y una biopsia.
| Categoría | Estomatitis común o herida traumática | Signos sospechosos que requieren atención médica |
|---|---|---|
| Duración | Suele mejorar en 1 o 2 semanas | No se cura durante al menos 2 semanas o persiste hasta 3 semanas |
| Cambios | Disminuye gradualmente de tamaño y el dolor se reduce | Aumenta de tamaño o profundidad y el tejido circundante se endurece |
| Superficie y color | Son comunes las úlceras redondas con bordes rojos | Mancha blanca o roja persistente, o lesión que combina ambos colores |
| Al tacto | Puede doler temporalmente | Se palpa un bulto duro o un endurecimiento del tejido |
| Síntomas asociados | Dolor localizado al irritarla | Puede acompañarse de sangrado, pérdida de sensibilidad, dificultad para tragar o hablar, bultos en el cuello, entre otros |
| Evolución tras eliminar la causa | Mejora al eliminar estímulos como un diente afilado | No se cura aunque se elimine la causa |
El llamado «criterio de las 2 semanas» no es una regla que confirme el cáncer, sino un criterio de seguridad para no retrasar la revisión médica. Si la herida persiste durante al menos 2 semanas, solicite una cita; si no se cura durante al menos 3 semanas, es recomendable que se someta obligatoriamente a una evaluación. Si el sangrado no se detiene o aparecen problemas para respirar o tragar, debe recibir atención médica con rapidez independientemente del tiempo transcurrido.
Señales de alarma que no deben pasarse por alto
Los siguientes síntomas no siempre significan que haya cáncer, pero deben evaluarse si persisten o empeoran.
- Úlcera en los labios o dentro de la boca que no cicatriza durante al menos 2 semanas
- Mancha blanca que no desaparece al frotarla o mancha de color rojo intenso
- Bulto duro palpable en la boca, la lengua o las encías
- Sangrado recurrente sin una causa concreta
- Disminución o pérdida de sensibilidad en la lengua o los labios
- Cambios al masticar, tragar, hablar o mover la lengua
- Dolor persistente que se irradia hacia un oído
- Cambio por el que una dentadura postiza que antes encajaba bien se vuelve incómoda de repente
- Movilidad dental difícil de explicar o falta de cicatrización en el lugar de una extracción
- Bulto nuevo palpable debajo de la mandíbula o en el cuello
- Pérdida de peso sin causa conocida
El mal aliento puede deberse a numerosas causas, como la higiene oral, las enfermedades periodontales o los trastornos de las amígdalas, por lo que no permite determinar por sí solo la presencia de cáncer oral. Por el contrario, el cáncer oral en sus primeras etapas puede no causar dolor.
¿Todas las manchas blancas y rojas son cáncer?
No. La leucoplasia es un término clínico que describe una lesión blanca que no desaparece al limpiarla, mientras que la eritroplasia se refiere a una lesión claramente roja. También pueden deberse a otras causas, como infecciones, fricción o inflamación.
Sin embargo, algunas lesiones pueden contener displasia epitelial, que es un cambio precanceroso, o cáncer. El personal médico comprueba la ubicación, el tamaño, la consistencia al tacto y los factores de riesgo de la lesión, y realiza una biopsia cuando es necesario. No debe concluirse que una lesión es benigna o maligna basándose únicamente en el color observado.
Principales factores de riesgo
1. Tabaco y otros productos de tabaco
Los productos de tabaco, incluidos los cigarrillos, puros, pipas y tabaco sin humo, son un importante factor de riesgo del cáncer oral. Esto se debe a la exposición repetida de la mucosa oral y faríngea al humo del tabaco y a las sustancias cancerígenas de estos productos.
2. Consumo excesivo de alcohol
El consumo excesivo de alcohol aumenta el riesgo de cáncer oral. Cuando el tabaquismo y el consumo de alcohol se mantienen conjuntamente, el riesgo aumenta mucho más que cuando solo está presente uno de ellos. La cantidad total de alcohol consumida y el patrón de consumo son más importantes que el tipo de bebida.
3. Infección por HPV
El virus del papiloma humano de alto riesgo, especialmente el HPV 16, está relacionado con algunos cánceres de cabeza y cuello. Sin embargo, la asociación con el HPV es especialmente clara en el cáncer orofaríngeo que aparece en la base de la lengua y las amígdalas, y debe diferenciarse del cáncer oral típico que se desarrolla en la parte anterior de la boca.
4. Betel y mezclas para masticar
El hábito de masticar betel o nuez de areca, así como mezclas que los contienen, aumenta el riesgo de cáncer oral. Es un factor de riesgo especialmente importante en algunas regiones de Asia y el Pacífico.
5. Exposición de los labios a la radiación ultravioleta
El trabajo o las actividades al aire libre que implican una exposición prolongada a la radiación ultravioleta pueden estar relacionados con el riesgo de cáncer de labio, especialmente del labio inferior.
6. Edad y antecedentes médicos
El cáncer oral es más común entre las personas de mediana edad y de edad avanzada, pero también puede aparecer en personas jóvenes. Quienes hayan tenido previamente cáncer de cabeza y cuello o tengan la función inmunitaria debilitada deben cumplir el seguimiento establecido por el personal médico.
¿La irritación crónica es una causa directa?
Las dentaduras postizas que no encajan bien, los dientes afilados y el hábito de morderse repetidamente la mejilla o la lengua pueden causar úlceras e inflamación. Sin embargo, no hay pruebas suficientes para concluir que estos estímulos físicos por sí solos causen cáncer oral. Lo importante es someterse a una evaluación, incluida una biopsia, si la lesión no se cura después de corregir la causa de la irritación.
Cómo se diagnostica el cáncer oral
1. Revisión de los antecedentes y exploración de la boca y el cuello
El personal médico comprueba cuándo comenzaron los síntomas, el consumo de tabaco y alcohol, los cambios de peso, el dolor y los problemas para tragar. Mediante iluminación y un espejo, examina los labios, las mejillas, las encías, los laterales y la parte inferior de la lengua, el suelo de la boca y el paladar, y palpa posibles bultos dentro de la boca y en el cuello.
2. Biopsia
Para confirmar el diagnóstico de cáncer es necesario extraer tejido sospechoso y examinarlo al microscopio mediante una biopsia. Las pruebas que recogen células con un cepillo o las pruebas complementarias que utilizan luz pueden ayudar en la evaluación, pero por lo general no sustituyen la biopsia de una lesión sospechosa.
3. Pruebas de imagen y determinación del estadio
Una vez confirmado el cáncer, pueden realizarse, según las circunstancias, pruebas como CT, MRI, ecografía y PET-CT para determinar la profundidad del tumor, la invasión de los tejidos circundantes, la afectación de los ganglios linfáticos del cuello y las metástasis a distancia. El estadio se determina considerando conjuntamente el tamaño y la profundidad de invasión del tumor, las metástasis ganglionares y las metástasis a distancia.
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